BLOG
¿Qué es la edición musical?
Tiempo de lectura: 5 min
Para comprender plenamente el papel de un editor, debemos remontarnos a sus orígenes: personas que recorrían las calles para encontrar músicos y pedirles sus partituras. Luego, estas mismas personas llamaban a las puertas de los music halls para vendérselas a los programadores musicales.
A pesar de los cambios en el mercado, la función particular de "vendedor para artistas" no ha cambiado. Así que, si tienes pensado colaborar con una editorial, te contamos todo lo que necesitas saber para que esta colaboración sea un éxito.
¿Cuál es el propósito de la edición musical?
En términos generales, la edición es el paso que viene después de crear una canción. Una vez que has hecho la letra o la composición de tu tema, puedes confiar tu obra a una empresa editorial que la adquiere, la gestiona, la comercializa y la promociona.
El objetivo general es conseguir que tu música se difunda lo máximo posible, aumentando tus ingresos (y los del editor). Comparten contigo tres recursos para hacerlo posible: su red profesional, dinero y habilidades como administrador de derechos de autor.
La red profesional
El primer beneficio significativo cuando estás empezando es que la edición te sirve para insertarte en la industria. Las personas que trabajan para una editorial musical pertenecen a una comunidad vinculada por su profesión, donde intercambian impresiones sobre los talentos de escritura y composición musical que representan. A través de esta red, fluyen las ideas de colaboración y dan como resultado, por ejemplo, que creadores de ritmos directamente salidos de YouTube entren en los estudios de grabación de los artistas.
Financiación
Dado que eres el primer propietario de tu obra como compositor, tu editor es tu primer inversor. Dentro de los contratos de edición, negocias con él un anticipo y, por lo general, una tarifa plana complementaria (lo detallamos más adelante). Normalmente, si también eres intérprete, el sello discográfico entra en escena después de la labor editorial.
El anticipo va directo a tu bolsillo al firmar el contrato, en su totalidad. Este presupuesto te permite vivir mientras creas. Tendrás que devolverlo a tu editorial durante la vigencia del acuerdo con el dinero que generen tus canciones.
La tarifa plana se abona durante la vigencia del contrato; el editor gestiona estos fondos, pero tú reclamas o validas cómo gastarlos. Se utilizan para financiar tus recursos creativos y promocionales, por ejemplo, equipos de grabación y giras. Lógicamente, no tienes que reembolsarla, ya que se trata de una inversión de tu editorial que debe permitirte triunfar.
La administración de los derechos de autor
Por último, pero no por ello menos importante, tu editor te ayuda a administrar tus derechos de autor. Registra tus obras en una Entidad de Gestión Colectiva (EGC) o en una de Derechos de Ejecución/Derechos Mecánicos y pronto con Bridger. En la fase de presentación, se asegura de que todas las personas detrás de la obra estén de acuerdo en el reparto de porcentajes, y defiende tu parte del pastel para que sea equivalente a tu trabajo. También verifica que todos tus derechos se recauden correctamente y lucha en tu nombre si no es así.
Además de estas competencias, tu editor coloca tu obra en productos audiovisuales (anuncios comerciales, series, películas, videojuegos, etc.) y gestiona los derechos de sincronización resultantes.
Las editoriales musicales representan los intereses de las personas que componen una canción, por ejemplo, los beatmakers, o que escriben sus letras. Encuentran, compran, administran, comercializan y promocionan sus creaciones gracias a tres recursos: su red profesional, recursos financieros y experiencia en la gestión de derechos de autor.
¿Cómo cobran las editoriales?
Las editoriales financian su actividad a través de contratos en los que les cedes una parte de tus derechos de autor, sabiendo que normalmente los ingresos se reparten así: 25% para los autores, 25% para los compositores y 50% para los editores. Cuanto más se comercialicen tus temas, más derechos generarán y más dinero ganarán (¡y tú también!).
Contratos firmados entre compositores y editores:
El contrato de edición exclusiva: es el contrato principal que vincula al artista con su editorial. Determina, entre otras cosas, quién firma, cómo se reparten los derechos de autor las partes, la duración del acuerdo, los importes y plazos del anticipo y de la tarifa plana, así como el modelo de los contratos de cesión y cómo se gestionan los acuerdos de licencia.
El contrato de coedición: este contrato debe negociarse además del contrato de edición exclusiva si existe más de un editor. Permite definir claramente quién se encarga de qué y cuánto recibe cada uno.
Contratos firmados con la entidad de gestión en el momento de registrar los temas:
El contrato de cesión total (buy-out): retoma las cláusulas del contrato de edición exclusiva y del contrato de coedición, si es necesario, para especificar el reparto de los derechos de autor, así como la distribución de las funciones editoriales.
Contratos que se aplican a los artistas que tienen su propia editorial:
El contrato de administración: el artista subcontrata la edición de un tema a una editorial, de forma exclusiva y por un periodo determinado.
El contrato de subedición: el artista subcontrata a un tercero para que promocione su obra en un territorio concreto y durante una cantidad de tiempo determinada.
A menudo, confías las autorizaciones de difusión e interpretación a tu editorial. Normalmente, los ingresos se comparten de la siguiente manera: 25% para los autores, 25% para los compositores, 50% para los editores. Cuanto más se comercialicen tus canciones, más derechos generarán y más dinero recibirás.
¿Cómo conseguir que te publiquen?
El trabajo de los editores es encontrar talento. Para llamar su atención, puedes desarrollar tu presencia en las redes sociales. Dado que los profesionales las vigilan más desde la pandemia ante la falta de conciertos, no dudes en transmitir en directo en Instagram y YouTube. No olvides que tu presencia online pasa por tener perfiles cuidados. También puedes participar en salas de conciertos, festivales y escenarios abiertos dedicados a nuevos talentos.
En opinión de algunos profesionales de la edición, es mejor esperar a que acudan a ti, pero no es la única vía. Existe, por ejemplo, el viejo método de presentarte en sus oficinas con tu maqueta en la mano. Esta técnica puede funcionar, pero es mejor tener una base sólida de seguidores antes de utilizarla para dar seguridad a las personas a las que te diriges. Como alternativa, puedes utilizar plataformas para ponerte en contacto con profesionales, incluidos los editores. Por ejemplo, el objetivo de Groover es compartir tus temas con ellos a cambio de sus consejos en cualquier momento de tu carrera.
El último consejo: trabajarás en estrecha colaboración con tu editorial. Esta colaboración es crucial en tu carrera porque es la primera. Lo importante es que te sientas cómodo con ella. Puede sonar banal, pero las buenas vibraciones cuentan.
Para conseguir que te publiquen, tienes que trabajar en: tu presencia online con perfiles muy cuidados y una actividad que represente tu ADN artístico; escenarios abiertos y concursos para nuevos talentos; tu red de contactos a través de webs de networking como Groover o llamando a las puertas de las oficinas de las editoriales.
¿Qué debo recordar?
La edición musical viene después de la creación de una canción. Una vez que hayas creado la letra o la composición de tu tema, puedes confiar tu obra a una editorial musical. Su objetivo es difundir tu música lo máximo posible, aumentando así tus ingresos (y los suyos). Sus tres recursos para lograrlo son: su red profesional, su capacidad de financiación y su experiencia en derechos de autor.
Regístrese en nuestro boletín para recibir las últimas noticias, publicaciones de blog e información esencial sobre derechos de autor.








